David Sánchez Juliao
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OBRA ESCRITA


 

  FÁBULAS

 

ALGUNAS FÁBULAS DE “EL ARCA DE NOÉ”

 

El arca de Noé
David Sánchez Juliao
Primera Edición: Ediciones Universidad y Pueblo, 1976

Segunda Edición: Editorial Plaza y Janés, Colección Rotativa, Bogotá, 1977

Tercera Edición: Editorial Plaza y Janés, 1983

Nuevas ediciones sucesivas hasta hoy

 

El autor emprende en este libro un denso viaje hacia el reencuentro con su propia realidad, reinventándola, dándole la vuelta, tomando como escenario el marco ecológico de su tierra natal y convirtiendo a los animales en protagonistas de casi cien historias cargadas de intención didáctica.

“EL ARCA DE NOE” conforma un mundillo en el que los animales, como espejo de la degradación y la esperanza humanas, colocan al lector descarnadamente contra la pared.           

 

 

 


BOCACHICO PUCHE

 

 

                                                                                   “En las aguas de Sinú

hay un pez muy singular,

el bocachico se llama

y nada lo puede igualar…”

– Dionisio Tiburcio Romero.

 

 

(Para Benjamín, un bocachico que ha inventado  

 miles de cosas para beneficio de su especie).

 

 

Bocachico Puche era un pescadito que, como su nombre lo indica, se llamaba así porque tenia la boca chica. Vivía con su familia en el recodo de una ciénega que por un brazo se comunicaba con el río. Era de fama que con peces de su especie se preparaba la sopa más deliciosa de la comarca. “Sancocho de bocachico” se llamaba. Muchos pueblos ribereños llegaron a ser conocidos en el mundo entero por la manera como la preparaban, cocinando sus ingredientes en leche de coco.

Mientras cursó sus estudios de bachillerato, Bocachico Puche no supo lo que era salir con amiguitos a nadar ciénaga adentro o ir a comer raicillas a las barrancas del Río Grande del Sinú. Sus padres nunca lo permitieron. Con el tiempo, sin embargo, comprendió que ellos tenían la razón, pues con tantos cuidados  solo perseguían que su hijo no fuera acabar como muchos de sus compañeros de primaria: enredado en la atarraya de un pescador o hervido en la olla de un “sancocho”.

Gracias a los cuidados de sus padres, Bocachico Puche terminó sus estudios de secundaria sin perder una sola materia. Al año siguiente, después de unas vacaciones de nado y aleteo en los manantiales próximos a su casa, se inscribió en la universidad y pasó los exámenes de admisión con lujo de respuestas. Decir que en los primeros meses de estudios superiores, Bocachico Puche no brilló por su inteligencia y dedicación, seria una mentira solemne. En aquella su primera incursión por las corrientes del saber profesional, todo marchó a pedir de agallas. Pero para gran decepción de sus padres, el muchacho abandonó la universidad al primer semestre. Las lágrimas de mamá Bocachica casi aumentaban el caudal del rió, y papá Bocachico burbujeó una indignación tal que prometió no volver a hablarle a su hijo en los días que le quedaban de vida. Aquello de tolerar que un pescado Puche no alcanzara a ser doctor, era un lujo que la familia no se podía permitir.

Auque en realidad dejó de hablarle por algún tiempo, papá  Bocachico se dispuso a oír las justificaciones de su hijo después de muchos meses.   

Entonces, Bocachico Puche empezó sus explicaciones diciendo que el quería ser ante todo, un bocachico; y que, por tanto, todos y cada uno de los pasos de su vida, incluidos sus estudios universitarios, debían estar encaminados hacia ese único objetivo. Luego le pidió a su padre que entendiera que en la “Universidad para Bocachicos de la Ciénaga Grande” no se podía estudiar para bocachico. La universidad había creado facultades de estudios para llegar a ser alcaraván, lechuza, pisingo, cuervo, patico, tanga, culebra de agua e hicotea o tortuga, pero no para llegar a ser bocachico. Y, ¿cómo era posible --preguntó finalmente a su papá– que una universidad exclusivamente para bocachicos no tuviera una facultad en donde se pudiera estudiar para bocachico?

Don Bocachico Puche, hijo de otros tiempos y vástago de otras generaciones, claro, no entendió ni glu. Dijo que aquellas eran ideas raras que con el tiempo amainaban y que su hijo, lógico, como bocachico joven que era, quería ir en contra de la corriente.

Pero a Bocachico hijo no logaron convencerlo las razones de su padre. ¡Ni mas ni faltaba! Continuó explicando que cuando entró a la Universidad había decidido estudiar para hicotea o tortuga, que era, al fin y al cabo, lo que más se parecía a los bocachicos. Y en la facultad le habían enseñado un escamal de cosas que eran de suma utilidad para las tortugas, las hicoteas y los morrocoyos y los galápagos, pero no para los bocachicos. Por ejemplo: cómo debían los bocachicos cavar en el fondo de los pantanos para que los buscadores o chuceadores de hicotea  no los encontraran; como debía jabonarse los bocachicos la cáscara de carey que los cubría para que brillaran mejor: cómo debían los bocachicos alimentarse con las raíces de tierra firme, y como debían hacer huecos en la arena para enterrar los huevos cuando estuvieran a un punto de desovar. Y a él nada de eso le servía, explicó a su padre, porque él no era tortuga, ni hicotea; él era un bocachico y eso era lo que quería ser.  

Pero papá Bocachico… seguía sin entender.

Le costó mucho trabajo a Bocachico Puche romper la dependencia afectiva de sus padres cuando vio que era imposible convencerlos; pero con el tiempo y una burbujita lo logro. Cuando sintió descosido para siempre el cordón umbilical, y sintió que ya podía nadar, libre de atavismos y presiones familiares, se largó a la ciénaga a estudiar por su cuenta.

 

 

Así fue como empezó a perderse de su casa por más de tres semanas al mes, con el fin de organizar incursiones a los más remotos lugares del río y de la ciénaga. Hervía en deseos de observar y estudiar, sumergido en la realidad, los diferentes aspectos de la vida de los bocachicos.

Y así, satisfizo cientos de inquietudes, despejó miles de incógnitas, aclaró millones de dudas: aprendió muchas cosas que se ignoraban acerca de los regímenes alimenticios para vivir más y mejor, ideó cinco métodos para evadir las atarrayas, estableció una completísima metodología para catalogar sin esfuerzos las diferentes clases de peces de una misma especie, escribió un manual de vocablos localistas bocachiquísticos, adaptó ciertas posturas del Hatha Yoga hindú a las condiciones físicas de los bocachicos, inventó varias recetas que al ser ingeridas por los bocachicos, hicieran que lo pescadores sintieran repugnancia por la especie, inventó una clave tipo Morse para comunicarse bajo el agua haciendo punto-raya-punto con burbujitas, descubrió más de diez hermosos remansos que por la quietud de sus aguas eran parques naturales propicios para el recogimiento y la meditación, inventó un alfabeto ecológico para aprender a escribir con los dientes en las hojitas de la orilla de la ciénaga, una fórmula matemática para el conteo del crecimiento de las escamas, una bolsa de aire adherible  a las costillas de los peces para que pudieran subir y bajar mas rápido que los submarinos alemanes, y mil y mil cosas mas para beneficio de la especie.

Pero la gente siguió diciendo que Bocachico Puche estaba loco. ¿Cómo un muchacho que no pasó del primer semestre en la universidad –se preguntaban– pretendía enseñarles a ellos, y… sobre sus propias cosas? ¡Que se creía!

Por ahí anda todavía Bocachico Puche estudiando e investigando, mal escamado y mal aleteado, amando a su especie como ningún otro animal y rogándole al gobierno que le dé un puesto de maestro en una de las más apartadas escuelitas de la ciénaga.  

                                                                       

             

Del libro inédito:

ALMACOSARIO (O… COSAS CON ALMA)

 

1

1. ZAPATO ZAPATA

Zapato Zapata fue un zapatito que un lunes cualquiera decidió fugarse de la zapatería y salir a predicar de vitrina en vitrina, de almacén en almacén, de fábrica en fábrica, de taller en taller, pidiendo a zapatos, chanclas, sandalias, zuecos, pantuflas, tenis y botas que se fugaran como él de la vida ciudadana y se fueran al monte o a la clandestinidad urbana, no con el propósito de crear nuevos focos guerrilleros ni mucho menos con la intención de hacer la revolución, sino con el sólo objeto de que la gente, por fin, ante la ausencia de calzado, se viera forzada a poner los pies en la tierra.

2. ENTRE LÁPICES

En una fábrica de lápices para la exportación, dos lápices conversaban un día:

— ¿Y por qué fabrican aquellos colegas sin borrador?

— Es que esos van para la América Latina.

— ¿Y eso qué es?

— Una tierra lejana en donde nadie reconoce errores.

3. PARO CARDÍACO

Los corazones del mundo (todos) decidieron un día entrar en huelga. Habían sentido que estaban siendo usados para manifestar sentimientos contrarios a la bondad de la naturaleza humana. Fue así como en una asamblea general ordinaria de la A.M.C. –Asociación Mundial de Corazones— se decretó un paro cardíaco general. Fue el fin del mundo, acontecido de la manera más insólita y menos esperada. La gente fue cayendo al suelo en sus casas, en las calles y en todas partes. Y no hubo temblor de tierra, ni fuegos extraplanetarios, ni inundaciones, ni voladura de torres, ni catástrofes de ningún tipo. El mundo se acabó por donde más se sentía la maldad.

4. YA ERA TIEMPO

Nadie en la relojería pudo entender, ni mucho menos justificar, que las aspiraciones de aquel relojito humilde fueran las de llegar a ser reloj despertador, y las de aprender alpinismo, para así subirse al pico más alto de Los Andes, poner la alarma a las seis de la mañana y campanear, campanear y campanear, hasta que todo el Continente despertara de su sueño.

5. CAUSA ULTIMA

Un revólver Colt-45 agarró un día una pistola, se la llevó a la sien y se metió un tiro. Lo hizo por decepción amorosa: no había podido conseguir el amor de una 32-corto. Como sucede con el alma de todo suicida, sus balas no fueron al cielo ni al infierno sino que quedaron penando para siempre en un eterno errar por el mundo.

6. DON MOLINO DE LA MANCHA

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivió un molino de esos de aspa de maderos, harina antigua y lúgubre interior. Un día comentó a su molino vecino:

— Mirad, señor, vienen allí caminando hacia nos... un par de bultos de trigo.

— ¡Que no son bultos de trigo, tontarrón –exclamó el vecino—. Que son un caballero andante y su escudero!

— Que son dos bultos de trigo, os digo. Los estoy viendo con mis propias ventanillas.

— A vos, señor —volvió a hablar el primer molino—, os ha empezado a afectar tanta lectura.

2

ALÓ... ALÓ !!

Un día un teléfono llamó por teléfono a otro teléfono.

—Oye —le dijo— me gustaría que discutiéramos sobre el problema del cruce de líneas, la interceptación de nuestros diálogos, la hosquedad de las operadoras y otras cosas de menor importancia, como eso del terrorismo y el...

— !No seas ingenuo! —le interrumpió el otro— !Cómo se nota tu inexperiencia en estos asuntos! ¿Cuántas veces te he dicho que estas cosas no son para comentarlas por teléfono sino personalmente!

NOTICIA

Erase una ciudad iluminada por luces de neón, faros de   automóviles, avisos comerciales, calcomanías fosforescentes y señales de tráfico. Por ella, perdido entre callejones, deambulaba en las noches el fantasma de una triste lamparita de petróleo.

— Es una lámpara ciega —señalaban diarios y revistas, y periodistas de radio y televisión—. Es una lámpara ciega —insistían—, pues dice buscar a un hombre y no ve a todos los que andamos por las calles.

TELECONTAGIO

Un grupo de televisores que jamás había visto televisión se sentó un día en la sala de un amigo a mirar un programa en la pantalla de un colega de 24 pulgadas. Tomando conciencia de cuanto habían hecho a la Humanidad, fue un anciano PHILIPS holandés de patitas y con alma aún en blanco y negro, quien convenció a los compactos jóvenes japoneses de colores, alta resolución y control remoto... que bebieran la pócima de cicuta que habría de redimirlos en la muerte del imperdonable atentado contra el diálogo socrático.

LÓGICO

Hubo una vez un poeta que se acercó a un olmo a pedirle peras, y el olmo se las dio. Pero dejó claro que había hecho aquello para que el mundo entero supiera que la lógica botánica daba sus ramas a torcer ante una sola lógica: la lógica poética.

ASILO

Ayer en la tarde un semáforo se asiló en la embajada de un país amigo. La policía secreta había empezado a perseguirlo porque a partir de un mediodía se le dio por romper las convenciones y marcar el siga con rojo y el alto con verde. El país amigo, democrático también, decidió favorecerlo con el asilo político porque, a pesar de todo, el semáforo rebelde seguía pensando que la precaución se marcaba con amarillo.

NUMISMUNDO

Las monedas y los billetes de un coleccionista leyeron una vez a escondidas el prólogo de un manual de numismática en el cual se hablaba de un planeta en donde los hombres no usaban el dinero para comprar cosas; sino que, siendo monedas y billetes los reyes de la Creación, eran ellas y ellos quienes usaban a hombres y mujeres para echárselos al bolsillo y utilizarlos como unidades de cambio.

LA MANZANA

Una manzana que había sido expulsada de su casa por podrida, empezó a rodar tierra y encontró con el paso de los días que no estaba tan descompuesta como otros decían, sino madura, y que ese, el de ser roja, tierna y dulce era el estado natural de las manzanas; y que a partir de él, ella podía realizarse en la función de satisfacer y alimentar a la Humanidad. "Claro —pensó una noche, con madurez—, hasta mi propia especie ha caído en las garras del aforismo y las trampas del sofisma".

3

INSTANTÁNEA

Una cámara KODAK americana se echó al hombro un día una MINOLTA japonesa y salió a la calle a tomar fotografías. Extrañada observó que, luego de revelar el rollo, la gente aparecía en las fotos con los ojos angulados. "¿Y a qué se debe esto tan extraño –se preguntó—, será que en esta parte del mundo no miramos la realidad con ojos propios?".

PLÁ$TICO

Una noche, los VISA, una familia de tarjetas de crédito, decidieron salir a cenar a un restaurante. Al pedir la cuenta, papá VISA sacó del bolsillo una billetera en la que cargada hombrecitos, e intentó pagar con ellos.

— Ah, ah, ni hombrecitos ni mujercitas —aseveró el mesero—. Únicamente efectivo.

— ¡Pero... siempre los han recibido! –insistió papá VISA.

— Sí. Antes –acotó el mesero—. Últimamente la máquina los rechaza porque salen sin fondos, y con cierta falla en la banda magnética.

AUTOTEXTO

Un día, en la triste soledad de una biblioteca pública, un libro decidió abrir sus páginas, sentarse, encender una lámpara y leerse a sí mismo. Aprendió mucho, pues se trataba de un libro sobre los medios de comunicación en la era actual, entre los cuales, ellos, libros, eran de poco uso. De modo que el libro tuvo tiempo para releerse, subrayarse y analizarse, de la misma manera que tuvo tiempo para hacer lo propio con el resto de libros de la biblioteca. Tan sabio llegó a ser, que pronto fue ascendido a enciclopedia y pudo entender que, claro, vivía en un mundo de analfabetas en el cual los libros eran las únicas personas que leían cosas importantes y a conciencia. Pronto, convenció a sus colegas de que abandonaran las bibliotecas y se fueran a los parques de diversión, a los cines, a las calles, a los estadios deportivos, a los restaurantes de comida rápida, a los supermercados, a los centros comerciales, a las emisoras de radio, a las salas de belleza, a las playas y a las salas de televisión con el propósito de leer a la gente. "Hay tanto que aprender de ellos" –concluyeron– "que no habíamos caído en la cuenta de que el mundo es una enorme biblioteca –y se preguntaron—: "¿Por qué será que nos tenían encerrados?" –, a lo que un anciano Tratado de Ética respondió—: "Es que lo que se encierra es siempre lo peligroso".

UVAS VERDES

"Quiso una zorra hambrienta, al ver colgando de una parra hermosos racimos de uva, atraparlos con su boca..." (Esopo) , pero el más inteligente racimo pensó:

— Qué tonto fue Esopo y qué tonta ha sido la Humanidad, y hasta qué tontos han sido los propios racimos temerosos. !Ignorantes: las zorras no comen uvas!

LA HORA

Las campanas de la torre empezaron a tocar a rebato y por su cuenta. La gente entonces se congregó en la plaza, frente a la iglesia, y preguntó a las campanas:

— ¿A qué se debe tanto alboroto?

Las campanas respondieron:

— A que ya es la hora.

— ¿La hora de qué?

— Ah, ese es problema de ustedes. Nosotras nos encargamos sólo de dar la hora, ¡pero ya es la hora!

4

1. LA BALANZA (I)

Los jueces del Tribunal entraron un día a la Gran Sala y encontraron la Balanza de la Justicia un tanto cargada a la izquierda. La Balanza fue procesada, condenada y ejecutada.

2. LA BALANZA (II)

Los jueces del Tribunal entraron un día a la Gran Sala y encontraron la Balanza de la Justicia un tanto cargada a la derecha. La Balanza fue exaltada y elevada a dignidades objeto de emblema de la Patria. Al año... estaba peculando.

3. LA BALANZA (III)

Los jueces del Tribunal entraron un día a la Gran Sala y encontraron la Balanza de la Justicia en justo balance: perfectamente centrada. Se dictó contra ella entonces un auto de detención preventiva. Al año... se le permitió regresar a sus labores pero bajo fianza y libertad condicional.

4. LENGUAS DE FUEGO

(Al Trojatón)

Una vez, el fuego acabó con una hermosa colección de discos. La gente, lógico, se puso triste, muy triste. En cambio, un viejo y sabio Long Playing, que llevaba la música grabada en el alma, los tranquilizó:

—No se aflijan —les dijo—: lo que ardió fue el acetato. La música contenida en los discos sigue viva y está ensayando en el cielo, que es el lugar adonde van las notas cuando mueren o se olvidan. Así que muy pronto, cuando las están escuchando o bailando, esas notas descenderán sobre ustedes en forma de lenguas de fuego... a poseerlos como espíritus santos.

5. ABRELATAS

Hubo una vez un abreletas que se casó con una feminista del subdesarrollo.

6. NOCIÓN

Un espejo se miró a otro espejo y, reproduciéndose al infinito, ambos tuvieron por fin noción de la Eternidad. Hasta que otro espejo los usó a ambos para peinarse.