David Sánchez Juliao
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CONFERENCIAS


 

 

“Juventud y globalización en América Latina”

Resumen de la conferencia del escritor DAVID SÁNCHEZ JULIAO:

Si existe interés en alguna de estas conferencias, por favor Contáctenos   Tel. 2573705, Bogotá  Cel. 315.306-8638 conversatorios@yahoo.es

 

  Experiencias con esta conferencia

 

 

 

       La inserción de América Latina en el proceso de globalización es inevitable, sea esta buena o mala. Inevitable como lo fueron la Conquista, el saqueo o la esclavitud. ¿Cómo pueden responder los jóvenes a este reto?

        

        La respuesta tiene dos variantes, conectadas e interdependientes: la económica y la cultural. El fracaso económico de América Latina se debe en parte a la sospecha de que es posible un equitativo desarrollo económico divorciado de procesos de afirmación cultural y de orgullo de la pertenencia.

        

       América Latina no es una. En ella conviven múltiples culturas y cosmovisiones. Sus sectores populares, los más deprimidos –oh, paradoja– son los más afirmados culturalmente. Sus clases medias son amorfas, desafirmadas, avergonzadas de su pertenencia y alienadas en los ideales de la clase-media-universal. Sus dirigencias son depredadoras y desprovistas de sentido social. Pero todas esas clases, bajas, medias y altas, han sido víctimas del ‘eurocentrismo’, el que, desde los albores de nuestra Historia, nos ‘vendió’ la categoría mental de que Occidente era el centro del universo y de que su pensamiento era el único válido y legítimo. Esa categoría de legitimación del ‘eurocentrismo’ permitió los más execrables crímenes de la Historia: la esclavitud, la conquista, el colonialismo, el holocausto… 

        

        En tales condiciones, la entrada de A.L. al mundo globalizado sólo significa la acentuación de sus niveles de miseria y de entrega, y una  ‘modernización de su pobreza’. Ese sería el mundo que enfrentaría nuestra juventud en el nuevo mundo globalizado.

       

       Podría, no obstante, haber una salida. Aunque jamás hemos sido modernos, un buen entendimiento del término ‘posmodernismo’ podría conducirnos a una ‘sana anarquía’, en el sentido de considerar cada entidad o instancia cultural como la única y legítima, afirmándose en sí misma y exigiendo respeto al tiempo que respeta las otredades.

          

        Esta ‘gran cruzada’ cultural tendería a reforzar los sentidos de identidad y pertenencia ya existentes en los amplios sectores populares al margen de la economía –mestizos, indios, afrodescendientes, pobres en general— y a renacerlos, si alguna vez los hubo, o a generarlos, en la clase media ‘educada’, poseedora de las destrezas y la información, y motor de la economía.

        

        América Latina no puede despegar hacia un equitativo desarrollo económico sin conocimiento y conciencia de su pasado, su Historia, su cultura –sus múltiples culturas–, su potencial como usuaria de una lengua hablada por casi 500 millones de personas y como poseedora de inmensos recursos naturales.

        

         Sólo ese convencimiento permitirá  a nuestro continente saber qué es y quién es en el contexto de las naciones del mundo; y sólo ello le permitirá saber para quién genera riquezas y en busca de qué.

Finalmente, la conciencia de nuestra predisposición al disfrute de la existencia, podría permitirnos presentarnos ante el mundo como alternativa de felicidad en medio de un desarrollo equitativo, propio y saludable.