David Sánchez Juliao
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CONFERENCIAS


 

 

¿Qué nos pasa? ¿Por qué somos así, por qué somos tan dejaos?

Resumen de una conferencia del escritor David Sánchez Juliao

Si existe interés en alguna de estas conferencias, por favor Contáctenos   Tel. 2573705, Bogotá  Cel. 315.306-8638 conversatorios@yahoo.es

 

¿A qué se debe que atendamos tan mal a la gente, a la clientela? ¿Qué hace que no entendamos que “gente satisfecha trae más gente” a nuestro negocio, a nuestro propósito? ¿Será que... somos así, y eso es todo? ¿Qué fuerza opera en nosotros para que no nos propongamos cambiar? ¿Hay, acaso, razones históricas, que han operado desde el principio de nuestro tiempo, desde cuando esta tierra y este país empezaron a ser lo que es? ¿Por qué en otras remotas latitudes la gente logra cambiar –y por tanto prosperar– y nosotros no?
¿Es posible que lo logremos? Singapur, por ejemplo, uno de los “tigrillos del Asia”, era en 1962 un país casi tan subdesarrollado como Colombia y hoy ocupa un destacado lugar entre los países más desarrollados del mundo. Es un territorio (una ciudad-estado) de solo 682 kilómetros cuadrados, que exporta cerca de 320 mil millones de dólares al año, y compra 270 mil millones. ¿Saben cuál es la entrada per capita en Singapur? 48.000 dólares al año. Y, ¿saben cuál es la de Colombia? 3.500 dólares. Entonces, ¿qué pasó allí que aquí no pasó? ¿Poseen ellos, quizá, una vocación comercial e industrial de la que nosotros carecemos? ¿Por qué, de niño, me impresionó tanto que don Salvador González, el español dueño de una tienda en Lorica, mi pueblo natal, me diera las gracias cuando iba a su tienda a comprar dulces y trompos? ¿Qué significa que en Europa el vendedor dé las gracias, cuando aquí es el comprador quien la da? ¿Qué quiere decir eso de que el cliente sienta que el vendedor “le hace el favor” de venderle? ¿No debería ser al revés: que el vendedor haga, como el español don Salvador, sentir al comprador que este le hace el favor de comprarle? ¿Qué hace que no hagamos sentir al comprador que el importante es él o ella?
Hay muchas, muchas razones históricas –de orden sociológico y antropológico– detrás de este problema. De este grave problema que, de no ser resuelto, no podremos construir el país que todos soñamos: un país digno, amable, pacífico, productivo y eficiente. Un país mejor para todos nosotros, para comerciantes y compradores… y para este escritor.
Son muchas las anécdotas que ilustran este problema. Y habremos de apoyarnos en ellas para burlarnos de nosotros mismos y para aprender de nuestros errores.
 Será muy grato verlos en este encuentro. Pero, se preguntarán: ¿Qué puede saber un escritor sobre comercio? Y respondo: crecí viendo a Rafael Sánchez, mi padre, ejercer exitosamente ese oficio en Lorica, y quiero contarles todo cuanto de él aprendí, cuando yo era apenas un niño observador, un entonces agudo pichón de escritor. Y, ¿qué otra cosa hace un escritor, ya grande y en su oficio, sino ‘vender’ su imagen y sus obras? Pero eso sí, dándole las gracias a cada lector, a cada asistente a sus conferencias; es decir, haciendo lo que aprendió cuando niño de don Salvador González en su tienda de Lorica, quien siempre me decía: “¡Gracias, gracias, pequeño David, por preferirnos, y por comprar siempre tus dulces, tus golosinas y tus trompos en este almacén. ¿Cómo están tus papás? No dejes de darles mis saludos”. ¡Como habrá sido de buen comerciante don Salvador González, que aún me hace falta, cuando, ya crecido, voy a comprar algo –lo que sea– en cualquier almacén de Lorica, de la Costa Caribe o de Colombia!